En los últimos meses el mundo taurino merideño se
ha vestido de negro luto por la partida de varios amigos que ahora hacen el
paseíllo, comentan y escriben de la Fiesta Brava en los ruedos celestiales.
Los maestros Mauro Pereira y Alí Trejo, y hoy la
pluma de fina escritura que con poesía y verso describía perfectamente el arte
de Cúchares, Jesús Araujo “Castoreño” también emprende con sus prodigiosos
trastos camino eterno para reencontrarse con Javier Pulido y seguir con su
paráfrasis y prosa enalteciendo hasta más allá de la muerte la pasión por la
Fiesta Brava.
Jesús Araujo, su recuerdo siempre estará en la
Monumental de Mérida “Román Eduardo Sandia” cuando los del “Castoreño” ejecuten
el primer tercio de la corrida.
Gracias Castoreño, por su amistad sincera, por su
hermandad y sus enseñanzas del lio de toro.
--- Que Dios le reciba y le vista de Oro y Celeste.
--- Paz a su Alma / Redacción RDM con
información de Pablo Ramón Villa